Lo confieso, soy muy fan de estas ocurrencias arquitectónicas modernas que siempre visito cuando estoy de viaje y que para mi se convierten en el nuevo símbolo del lugar en el que se ubican; aunque a menudo el fuerte contraste que provocan con el entorno, sus elevados costes y discutible utilidad las suelen poner en entredicho (¿acaso no fue polémica la Torre Eiffel en su época?).

Y os informo de que el Metropol Parasol de Sevilla es mi nuevo fetiche arquitectónico.

Está en la Plaza de la Encarnación, en el casco antiguo de la capital hispalense, y que los sevillanos ya han rebautizado como la plaza de las setas, aunque a mi casi me recuerda más a un waffel ondulante gigante o incluso a una colmena. El Parasol es un diseño del arquitecto alemán Jürgen Mayer, ganador del concurso de ideas convocado por el Ayuntamiento de Sevilla para la rehabilitación de la plaza (el proyecto más caro de todos los presentados). Está compuesto por 6 parasoles (o setas) de madera de unos 26 metros de altura, inspirados en las bóvedas de la catedral de Sevilla, y tiene unas dimensiones de 150 x 70 metros, algo más grande que las de un campo de fútbol.

Se estructura en cuatro niveles. El nivel superior alberga un mirador y una pasarela panorámica que serpentea por el techo la mayor parte del conjunto. En el interior de los parasoles centrales, a 22 metros de altura, hay un restaurante. Debajo de los parasoles y sobre el nivel de la calle se ubica una plaza púbica diseñada para albergar eventos de distinta índole (conciertos, cine al aire libre, skate, etc). A nivel de suelo se encuentra la actual plaza de abastos del Mercado de la Encarnación junto con locales comerciales y de restauración. Por último, el sótano acoge el museo Antiquarium, en el que se exhiben los restos arqueológicos romanos y de una casa islámica almohade encontrados cuanto se pretendía construir en el lugar un aparcamiento subterráneo.

Así que creo que en este caso la discusión sobre la utilidad de la construcción queda zanjada. Otra tema es el del coste y el del contraste con el entorno, que es bastante fuerte, aunque justo eso le aporta mayor personalidad al conjunto. En mi opinión es una solución magnífica para la reinterpretación de un espacio urbano, que no solo no deja de cumplir su función pública, sino que además le aporta un gran valor añadido, convirtiéndolo en punto de encuentro para residentes y travelistas.

Y encima da sombra!

P.D. En este link podeis ver más fotos, incluídas expectaculares vistas aéreas.

Banda Sonora: Dámelo ya de Pastora Soler

El souvenir del travelista: Dulces del Convento de Santa Inés

Anuncios