Además de los viajes, otra de mis grandes frikadas aficiones es el Olimpismo. Y es que lo confieso: soy fan de los Juegos Olímpicos. Y con esto no me refiero solo al deporte (que también), si no que sobre todo a toda la parafernalia que conllevan: su historia y tradición, el espíritu olímpico, la llama olímpica, el pebetero, el himno, los anillos, la mercadotecnia, etc.  Y lo mejor de todo es que las dos aficiones se complementan a la perfección!!! Así que a la espera de que los santos varones del COI tengan a bien concederle algún día una Olimpiada a Madrid (la de Barcelona me pilló mu peque), no podía dejar pasar la oportunidad de viajar este verano a Londres y así poder tachar otra cosa más de mi legendaria lista de lugares/eventos a visitar antes de morir. El menú no estaba nada mal: fútbol, tenis, vóley playa, waterpolo, balonmano, atletismo (con final de 100m masculinos incluida), triathlón y ciclismo en pista. De postre, una espectacular ceremonia de clausura!

Planificar este viaje no ha resultado nada fácil, así que he elaborado esta lista en base a mi experiencia personal con 10 consejillos sobre cómo sobrevivir a unos JJ.OO., que espero os resulten de utilidad en caso de que tengáis previsto viajar a Sochi, Río de Janeiro, Madrid? o en general a cualquier otro megaevento, concierto o acto multitudinario similar.

1-Planificación: Si eres del tipo de persona al que le gusta dejarse sorprender por el destino y que viaja únicamente con un billete de ida y una muda limpia, lo siento mucho, pero unos Juegos Olímpicos no son para ti. Y es que el hecho de que un millón de personas acudan a la vez a un mismo sitio no deja mucho espacio para la improvisación. En mi caso la idea de viajar a Londres 2012 surgió prácticamente el mismo día en el que se le concedió a la capital británica la organización de los Juegos. Tras el intento fallido de participar como voluntario (proceso que comenzó en septiembre de 2010), desde comienzos de año he tenido muy presente este viaje, ahorrando y haciendo coincidir mis escasos días de vacaciones con las fechas de los JJ.OO.  Luego, la reserva de los diferentes servicios la he ido llevando a cabo a lo largo de estos meses. Lo primero fue el billete de avión, una vez concretadas las fechas exactas del viaje en base al estudio exhaustivo del programa olímpico. Como casi siempre, es válida la norma de que “cuanto antes reserves, más barato” y tuve la suerte de encontrar una lady ganga con British Airways al aeropuerto de London City, el cual solo puedo recomendar. Es un aeropuerto pequeño y sencillo que está principalmente orientado a los viajes de negocios. He de confesar que me sentí un poco fuera de lugar con mis bermudas, mochila y gorrito entre tanto businessman, pero tiene la gran ventaja de que no hay colas para el control de pasaporte, apenas esperas por el equipaje y en escasos 20 minutos ya estaba descansando en mi hotel en el centro del Londres. Como alternativa recomiendo Stansted antes que el caótico Heathrow. La mayoría de las compañías de bajo coste vuelan a Stansted y en 50 minutos en autobús te plantas en Liverpool Street, el mismo tiempo que necesitarías en metro desde Heathrow (eso sí, más barato).

2-Alojamiento: En un primer momento pensé en abusar de la hospitalidad de amigos y conocidos para ahorrarme unas cuantas libras, cosa que en una ciudad tan cara como Londres se agradece especialmente. Pero luego me di cuenta de que no sería el mejor guest si me paso todo el día de aquí para allá sin hacerle ni caso a mi anfitrión. Como tantas veces me ha repetido mi madre: “¡Esta casa no es un hotel!”. Así que me puse a la búsqueda de algo baratito, en Londres, por el centro, en agosto y durante unos JJ.OO.  Y lo encontré! Creo que fue en la web oficial de turismo de Londres donde descubrí que en los meses de verano varias universidades abren sus residencias de estudiantes al público para ofrecer un alojamiento económico. Por su ubicación, me decidí por la Bankside House, situada justo detrás de la Tate Modern y que ofrece un alojamiento sin grandes lujos, pero en condiciones de calidad-precio más que aceptables: recepción 24h, ensuite bedroom  (con esos grifos imposibles ingleses) y desayuno (inglés) incluido. Además, al tratarse de una residencia, el ambiente era muy animado y variado: desde adolescentes “aprendiendo” inglés, a familias con niños pasando por otros travelistas olímpicos de todo el mundo. Agradable.

3-Entradas: Esto fue lo más complicado de todos los preparativos. Había tres vías principales para conseguir entradas: la web de London 2012, los diferentes Comités Olímpicos nacionales y varios turoperadores oficiales (normalmente en forma de paquete en combinación con hotel). Cualquier otra opción (que las había) suponía exponerse a un alto riesgo de ser estafado. En mi caso, conseguí todas las entradas en la web oficial, que era la opción más fiable y la que ofrecía un mayor número de entradas a los mejores precios. Eso sí, no fue nada fácil. Nuevamente se impuso la planificación. El proceso de solicitud de entradas se abrió en abril de 2011. En aquel entonces, era posible registrarse para tomar parte en diferentes sorteos de concesión de entradas que fueron celebrándose en los meses siguientes.  No me tocó nada y me alegro porque lo cierto es que con tanta antelación todo el proceso estaba cargado de incertidumbre. Conocí a afortunados que consiguieron entradas en estos sorteos, lo que evidentemente condicionó toda su planificación posterior. Como usuario registrado, me mantenían informado por email de la evolución que iba siguiendo el farragoso proceso. Finalmente se llegó a un punto en los últimos tres meses en el que se abrió la veda de la venta de entradas a todo el mundo en base al criterio first come, first served. Comenzó entonces una desesperante carrera a la búsqueda y captura de tickets. Éstos se ponían a la venta sin previo aviso y en cualquier momento del día a medida que contingentes de entradas a diferentes precios (de 20 a 2.000 libras) para los diferentes deportes iban quedando libres. En la práctica esto suponía que cada veinte segundos más o menos tenía que actualizar la web para ver si había nuevas entradas a la venta. Para acotar y facilitar la búsqueda, previamente había hecho una selección de las pruebas a las que me gustaría asistir durante mi estancia en Londres (de nuevo planning, planning). Cuando a la quincuagésima octava vez en el día que actualizaba la web de repente encontraba los tickets que quería era un subidón! Luego comprobaba los precios y la mayoría de las veces se me pasaba la emoción de un plumazo. Pero de vez en cuando sí que encontraba algo que me podía permitir. Entonces comenzaba otra agonía para seleccionar los tickets, añadirlos a mi carrito de la compra y solamente después de esto el sistema comprobaba tras una espera de unos 15 minutos si efectivamente los tickets seleccionados todavía estaban disponibles, pues miles de personas en todo el mundo lo estaban intentando al mismo tiempo. Pesadillas tuve con el “Tickets not found“! Poco a poco fui capaz de conseguir alguna entrada suelta hasta que una buena mañana a principios de julio de pronto, todo lo que buscaba estaba disponible! En una media hora me hice con mi gran botín de entradas, incluida una para la ceremonia de clausura.

Conclusión: En todo megaevento los tickets vuelan en cuestión de segundos. Infórmate bien con antelación de todas las vías oficiales disponibles y de las fechas en las que se pondrán a la venta. Fíjate un presupuesto máximo y realiza una selección previa. Se persistente y con algo de suerte (of course) terminarás por conseguirlo. La opción de viajar sin entradas es bastante arriesgada. In situ era prácticamente imposible conseguir tickets, a no ser en la reventa a precios desorbitados y con una elevada probabilidad de dar con un policía de paisano. En el peor de los casos, hay varias pruebas al aire libre para las que no se necesita entrada (ciclismo, maratón, triathlón, etc.).

mis tickets para London 2012

4-Más paciencia: A estas alturas ya habrás consumido una gran cantidad, pero guárdate todavía un poquito más para cuando estés allí. Resulta inevitable que cuando decenas de miles de personas se dirigen a la vez a un mismo sitio se produzcan colas. Intenta buscar vías alternativas de transporte, evita las horas puntas, planifica tu viaje para llegar con suficiente antelación al lugar de la competición y chequea el tiempo. Pero sobre todo keep calm. Al fin y al cabo, estás aquí para disfrutar y no para cabrearte por si ese chino se ha colado. En mi opinión los Juegos de Londres han estado muy bien organizados. Las entradas incluían un pase de día para toda la red de transporte público (que no llegó a colapsarse) y la señalización para llegar a las diferentes venues era muy clara. La policía regulaba los accesos para evitar que se produjesen avalanchas y miles de militares acojonaban velaban por la seguridad en los recintos. Y qué decir de los miles de voluntarios! Siempre que lo necesité había  un voluntario con una sonrisa a escasos metros dispuesto a ayudar y tratando de amenizar la espera con humor y buen rollito.

5-Explora: Se curioso y no dejes nada sin ver, probar o hacer. Vivir unos JJ.OO. es para la mayoría una experiencia única en la vida, así que aprovéchala al máximo, pues lo que dejas pasar estos días no se volverá a repetir. Además de las competiciones deportivas, el parque olímpico está lleno de actividades para el público, la mayoria a cargo de las empresas patrocinadoras. La denominada olimpiada cultural ofrece una gran cantidad de actos, exposiciones, conciertos y actividades interesantes gratuitas, tantas que no te resultará fácil escoger.

#travelistaolimpico

6-La comida: La dieta del espectador olímpico no es precisamente la más saludable. Procura desayunar bien y llévate una mochilita con agua y algún piscolabis. El horario de las competiciones y los desplazamientos condicionaran tu tiempo para comer, incluso puede ser que no tengas en absoluto. En las instalaciones deportivas encontrarás casi siempre puesto de comida rápida pero a precios desorbitados. Permítete por lo menos el lujo de cenar algún día en un buen restaurante, pues el degustar la gastronomía local es una parte muy importante en cualquier viaje.

7-“Travelistea”: No todo va a ser deporte. Incluso a un freak como a mí, al final terminan por salirme los aros olímpicos por las orejas. Desconecta de vez en cuando y aprovecha para hacer también algo de turismo. Además de lo mencionado en el punto 5, numerosos museos y otras atracciones turísticas de la ciudad tienen exposiciones especiales con horarios ampliados, o simplemente vete un rato de compras /modo Carrie Bradshaw ON/, queda con amigos o conocidos y si al final del día todavía te queda algo de energía, sal a tomar una copa.

8-Conoce gente: Uno de los aspectos que más me entusiasmó de la olimpiada fue la atmosfera de buen rollo que reinaba en toda la ciudad y especialmente en las instalaciones olímpicas. Gente de todos los países, razas y religiones juntos y en paz, con el único fin de animar a sus deportistas. Si ganas, serás felicitado, y si pierdes, felicitas al vendedor, y aquí todos seguimos siendo amigos. Muchos son los que tendrían que tomar ejemplo. Así que no seas tímido y habla con la gente, comparte experiencias, intercambia banderas, hazte fotos, concede entrevistas, etc. No hay barrera idiomática que una sonrisa no logre superar.

Dos de mis nuevos amigos olímpicos. No recuerdo de que país…

9-Enamórate: Señoras y señores, es un hecho, en los JJ.OO se folla liga. Por favor no me malinterpreten. No estoy realizando ninguna apología del turismo sexual, solo comento que el nivel de buenorros y macizas por km2 se multiplica durante unos JJ.OO., lo que inevitablemente acarrea consecuencias…

10-Diviérte: Aunque ya lo he mencionado varias veces, al final lo más importante de todo es que te lo pases bien. Igual si tienes entradas o no, igual si hay cola o no, igual si ganas o no, ten siempre una sonrisa y salta, canta y baila samba!!!

Ceremonia de Clausura. Nos vemos en Río 2016!

Banda Sonora: Survival de Muse

El souvenir del travelista: Caja de galletitas olímpicas de mantequilla de Mark & Spencer (más british imposible).

Anuncios